Hoy toca hablar sobre limpiadores internos de motor, esos “flush” que utilizamos antes del cambio de aceite. Te vamos a decir qué tres limpiadores utilizamos nosotros (cada uno de una marca diferente) y cuál es nuestro favorito para cada caso.
Pero antes de nada…
¿Por qué usar un limpiador interno de motor?
Las marcas de aceite, limpiadores y aditivos, normalmente te venden estos productos con frases tipo “restaura la potencia de tu motor”, “reduce emisiones”, “aumenta la suavidad” o “cura el cáncer”. Bueno, lo último no, pero vamos, que parece que estás comprando una pócima mágica. Te ponen fotos en los folletos de motores que acaban de salir del pantano de La historia interminable en los que tras usar el producto queda menos suciedad que en la mesa de un quirófano.
Al final, es el marketing que se lleva usando para estas cosas toda la vida. Suponemos que será porque es lo que vende. Y, a ver, mentira tampoco es (menos lo del cáncer), pero normalmente los motores no tienen 3 kgs de barro por dentro y la limpieza no se nota tanto. Pero que no la notes tú, no significa que no la note el motor, sobre todo a largo plazo.
Los motores con el tiempo, unos más que otros, acaban acumulando lodos, barnices, suciedad y, sobre todo, carbonilla alrededor de los segmentos de los pistones. Hay dilución de combustible, nitración y aceite que se quema generando residuos.
Como siempre, el mantenimiento que se haya llevado a cabo en el coche influye mucho, tanto la duración de los intervalos de cambio de aceite, como la calidad del que se ha utilizado. En motores en los que se estiran mucho los kilómetros antes de hacer el cambio de aceite y en los que se utilizan aceites económicos es fácil que la carbonilla se empiece acumular.
El problema es que son cosas que suelen acabar haciendo un efecto “bola de nieve”. Cuanta más carbonilla se genera, más se taponan conductos de lubricación como los agujeritos de los pistones para los aros de engrase, más se agarran los segmentos a los pistones, y más aceite se consume y se quema, generando a su vez más carbonilla.
En motores modernos los conductos por los que pasa el aceite para lubricar todos los componentes cada vez son más pequeños, y en el momento en el que se obstruyen empieza a haber falta de lubricación y más fricción. Aumenta el desgaste, el consumo de combustible, los ruidos, disminuyen la compresión y la potencia, etc.
Ahí es donde entran en juego estos limpiadores. Por eso es recomendable utilizarlos a modo de mantenimiento (siempre es mejor prevenir que curar) cada ciertos kilómetros. En algunos motores será recomendable utilizarlos más a menudo que en otros. Como ya hemos visto, depende del uso, el mantenimiento y la tendencia del motor a generar carbonilla y suciedad.
¿Son peligrosos los limpiadores internos de motor?
Hay gente que, aún conociendo estos problemas de los que acabamos de hablar, tiene miedo de usar limpiadores de aceite porque piensan que van a hacer más mal que bien o que el motor va a empezar a consumir aceite después de usarlos.
Es normal no fiarse del todo de estas cosas, al fin y al cabo todos hemos escuchado alguna historia de alguien a quien el motor le empezó a dar problemas después de usar un limpiador. Lo que no te suelen decir con esas historias es el por qué de los problemas, el producto que se usó o cómo se usó. Porque hay diferentes tipos de limpiadores, y no todos se pueden usar de la misma manera.
Un limpiador de motor utilizado de forma correcta normalmente no provoca mayor consumo de aceite, si no al contrario. Cuando el producto hace su función y elimina la carbonilla de los segmentos de los pistones y los orificios de lubricación de los mismos, los segmentos se “liberan” y vuelven a sellar correctamente, aumentando la compresión del motor y reduciendo el paso del aceite a la cámara de combustión y viceversa.
Y tú dirás…
¿Y qué tipos de limpiadores de aceite de motor hay?
Pues, en general, podemos dividirlos en dos tipos: los “flush” de uso rápido (10 a 20 minutos) y los limpiadores “long life” o de larga duración. Normalmente, las historias de terror suelen venir de utilizar los primeros indebidamente.
Los “flush” o limpiadores rápidos son los más comunes. Son los más baratos y también los más agresivos. Suelen contener disolventes y en el bote es habitual que se indique que se utilicen cómo máximo durante 20 minutos y al ralentí.
Esto es así porque son productos que reducen rápidamente la viscosidad del aceite, lo que provocaría pérdidas de presión de aceite peligrosas a altas revoluciones. Limpian rápido, pero hay que tener cuidado con ellos si no queremos romper la película de lubricación del aceite.
Por el contrario, los limpiadores “long life” o de uso prolongado no incluyen disolventes, si no que utilizan detergentes y dispersantes en una base lubricante. Son parecidos a los propios aditivos limpiadores que incluyen los aceites de motor, pero hiperconcentrados para conseguir una limpieza profunda.
A diferencia de los flush rápidos, con este tipo de limpiadores sí que podemos circular con el coche y acelerarlo, y de hecho los propios fabricantes de los aditivos suelen indicar que para una mayor efectividad se utilicen durante cierta cantidad de kilómetros. No dañan las juntas ni los retenes y su principio de funcionamiento es distinto.
Mientras que los flush con disolventes actúan por “fuerza bruta” disolviendo y despegando las costras de lodos y barnices rápidamente, los limpiadores long life van deshaciendo la carbonilla muy poco a poco, envolviendo las partículas de suciedad y dispersándolas, al igual que hace el aceite de motor. Además, estos limpiadores suelen incluir aditivos para no reducir la viscosidad y aportar un extra de protección durante la limpieza.
¿Qué tipo de limpiador es mejor usar?
Como siempre, depende, pero como norma general, a nosotros nos gusta mucho más utilizar un aditivo limpiador de larga duración, ya que es mecho menos agresivo y permite limpiezas más profundas al realizarse durante más tiempo.
Los aditivos rápidos o tipo “flush” los hemos utilizado alguna vez en nuestro taller mecánico con algún coche que tenía cantidades inusuales de costras de carbonilla y suciedad. Normalmente los usamos unos 15-20 minutos al ralentí para deshacer las costras más grandes, vaciamos el aceite, y ponemos otro aceite económico (y otro filtro) junto con un limpiador de larga duración, para intentar terminar de retirar los restos que hayan quedado. Después, volvemos a hacer el cambio de aceite junto con un filtro nuevo y ponemos el lubricante definitivo de mayor calidad.
¿Qué limpiador de motor utilizo en mi caso?
Pues aquí, te vamos a decir los 3 que usamos nosotros, y cuándo utilizamos cada uno:
- El Archoil AR2820 cuando queremos hacer un flush rápido de 10-15 minutos antes del cambio de aceite o una primera limpieza corta más agresiva.
- El Xenum M-Flush para hacer una limpieza segura y a modo de mantenimiento antes del cambio de aceite. No lleva disolventes, si no que es a base de detergentes, y se puede utilizar incluso circulando con el coche 50 kilómetros (en teoría hasta 200 kilómetros, nosotros hemos llegado a hacer casi 1.000 kilómetros con él sin problemas, pero 50-100 kilómetros suele ser lo ideal). Es el que más empleamos nosotros en nuestro taller mecánico. Llevamos años usándolo de ambas maneras: tanto circulando antes del cambio de aceite, como 20 minutos al ralentí antes de vaciarlo.
- El Oilsyn ReleaseTech Power Cleaner para limpiezas seguras de larga duración, entre 500 y 1.500 kilómetros. Es un aditivo que funciona muy bien para disolver la suciedad poco a poco y “soltar” los segmentos de los pistones cuando están agarrotados. Se han hecho pruebas con él en las que se ha utilizado durante 6.000 kilómetros, llevando a analizar a laboratorio muestras de aceite cada ciertos intervalos, y se ha demostrado que no solo no degradaba apenas el aceite ni reducía casi su viscosidad tras esa distancia, si no que también “atrapaba” la carbonilla de manera excepcional. Si no te lo crees, aquí tienes un vídeo con los análisis en laboratorio de esa prueba junto con aceite Ravenol en un BMW; eso sí, tendrás que utilizar el traductor, porque está realizada en Polonia.
Todos estos productos los tienes disponibles al PVP mínimo y con envío rápido en RPMDealer.es, solo tienes que pinchar en el nombre de cada uno en los párrafos anteriores (o escribirlo en el buscador superior de la web) para acceder directamente a ellos.
Llevamos años probando productos diferentes y utilizando los de estas marcas europeas (Xenum, Archoil y Oilsyn), y si a día de hoy seguimos utilizando estos aunque no sean los más baratos, es por algo. Por lo que cuestan, salen muy rentables.
Eso sí, de nada sirve utilizar limpiadores y aditivos de buena calidad, si luego no usas el aceite correcto. Recuerda que tienes una guía completamente gratuita para saber qué aceite de motor (y todos los demás lubricantes) utilizar en cada caso y por qué, en este mismo blog de nuestra página web. Puedes revisarla aquí.
¿Cada cuánto utilizar un limpiador interno de motor?
En un motor sano y que ya se ha limpiado anteriormente, lo que nosotros hacemos para intentar mantenerlo lo mejor posible es utilizar el Xenum M-Flush unos 20 minutos al menos cada dos cambios de aceite. A ver, en realidad lo usamos en cada cambio de aceite en nuestros propios coches, porque somos como somos, pero en motores que llevan un buen mantenimiento, cada 2 o 3 cambios de aceite es más que suficiente.
Como siempre, todo depende del motor y del uso que se le dé. En motores sin problemas, que tienen un uso normal, y en los que se cambia el aceite cada 10.000 kilómetros, utilizando un lubricante premium de muy buena calidad, puede que no te haga falta usar un limpiador ni cada 100.000 kilómetros. En coches propensos a acumular carbonilla, que degradan mucho el aceite, o a los que se le realiza el cambio cada 20.000 kilómetros o más (lo cual no recomendamos), quizá no esté de más usarlo incluso en cada cambio de aceite.



